Aristegui: la búsqueda de un regimen de mayoría silenciosa
Guadalajara, Jalisco. Enero 15.- A través de Xochitl y Alfredo Don nos llega el texto de Alberto Sladogna, sobre la salida de Carmen Aristegui de la "W" radio, que sigue dando de qué hablar, a diez días de ocurrida.
Transcribo:
"La cancelación del noticiero "hoy por hoy" conducido por Camen Aristegui es un intento no sólo de quitar del radio un programa considerado crítico y analítico de la realidad, llamada "nacional", sino que además implica introducir o intenta producir en cada uno de los oídos el silencio. La cancelación se hace sin ningún ocultamiento, es un trazo del estado de excepción descripto por Foucault y analizado en extenso por Giorgio Agamben: el estado una vez que decreta que tal o cual actividad o persona es un objeto a "exceptuarse" de la vida social por ser considerado un peligro, procede a efectuar esa operación sin ocultarla, por ejemplo, las legislaciones penales alemanas y las de los EEUU ya no ocultan la tortura, ahora por el contrario, la consideran un "ejercicio legal" y por consiguiente no tiene por qué ocultarse, de ahí que las actividades de torturas físicas y de otras características de la base militar de los EEUU en Guantánamo no se ocultan, hasta incluso sus practicantes se dan el lujo de discutirlas en público.
"En el caso de Carmen Aristegui, la censura convicta y confesa de parte de las empresas Televisa y la empresa española, Grupo Editorial Prisa- prisa por excluir y censurar- tienen un nuevo ingrediente: la instalación de una combinación singular entre el discurso del amo antiguo -los conquistadores y colonizadores del Virreinato- con el discurso del amo moderno del capitalismo neoliberal -discurso estudiado por Jacques Lacan. Este discurso del amo en México es singular por su composición ajustada a las condiciones de la cultura del privilegio imperante en nuestro país, basta con leer el argumento de intelectuales que reivindican a los medios masivos de comunicación- es decir, a los dos únicos medios que hay en México a nivel de la TV- como "representantes" de la "opinión pública", esa opinión descripta por Marcelino Pereyo como "el calzón más rápido en subirse y bajarse de nuestro país"; esa fuente de "representación" requiere de una actividad pulsional negativa: introducir en cada oído el silencio que tiene como resultado la construcción muy "eficaz" de una masa llamada "mayoría silenciosa".
"Baste con recordar que la "mayoría silenciosa" surgió a partir de que el régimen nazi instaló el primer exponente de un medio de comunicación de masas: un sistema de bocinas en las plazas y principales avenidas de la Alemania nazi para reproducir de forma constante y uniforme -ver el cartón del monero Hernández, periódico "La Jornada" del 6/01/2008-; lo hacían para reproducir sólo los discursos de Hitler mientras que los disconformes con ese régimen eran silenciados de manera absoluta pues eran enviados a los campos de concentración. Hoy asistimos a la instalación de un régimen de concentración sin campos por la vía de la excepción, cuyas consecuencias subjetivas merecen analizarse. Régimen cuya practica comenzamos a vivir, incluso aún antes de que se de rienda suelta a las modificaciones en materia penal que lamentablemente con su habitual responsabilidad aprobó ya el Senado de la Nación.
"¿Aceptaremos que se pretenda obligarnos a estar en silencio, a sólo escuchar el silencio aceptando una orden del poder? ¿Creemos y convalidaremos que ese poder es total como él gusta en presentarse?"
"En el caso de Carmen Aristegui, la censura convicta y confesa de parte de las empresas Televisa y la empresa española, Grupo Editorial Prisa- prisa por excluir y censurar- tienen un nuevo ingrediente: la instalación de una combinación singular entre el discurso del amo antiguo -los conquistadores y colonizadores del Virreinato- con el discurso del amo moderno del capitalismo neoliberal -discurso estudiado por Jacques Lacan. Este discurso del amo en México es singular por su composición ajustada a las condiciones de la cultura del privilegio imperante en nuestro país, basta con leer el argumento de intelectuales que reivindican a los medios masivos de comunicación- es decir, a los dos únicos medios que hay en México a nivel de la TV- como "representantes" de la "opinión pública", esa opinión descripta por Marcelino Pereyo como "el calzón más rápido en subirse y bajarse de nuestro país"; esa fuente de "representación" requiere de una actividad pulsional negativa: introducir en cada oído el silencio que tiene como resultado la construcción muy "eficaz" de una masa llamada "mayoría silenciosa".
"Baste con recordar que la "mayoría silenciosa" surgió a partir de que el régimen nazi instaló el primer exponente de un medio de comunicación de masas: un sistema de bocinas en las plazas y principales avenidas de la Alemania nazi para reproducir de forma constante y uniforme -ver el cartón del monero Hernández, periódico "La Jornada" del 6/01/2008-; lo hacían para reproducir sólo los discursos de Hitler mientras que los disconformes con ese régimen eran silenciados de manera absoluta pues eran enviados a los campos de concentración. Hoy asistimos a la instalación de un régimen de concentración sin campos por la vía de la excepción, cuyas consecuencias subjetivas merecen analizarse. Régimen cuya practica comenzamos a vivir, incluso aún antes de que se de rienda suelta a las modificaciones en materia penal que lamentablemente con su habitual responsabilidad aprobó ya el Senado de la Nación.
"¿Aceptaremos que se pretenda obligarnos a estar en silencio, a sólo escuchar el silencio aceptando una orden del poder? ¿Creemos y convalidaremos que ese poder es total como él gusta en presentarse?"
Alberto Sladogna, Psicoanalista, México, DF.


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