Diferencia Chivas-Atlas rebasa Estadio y autoridades
Guadalajara, Jalisco. Marzo 10.- Nada nuevo resultan a Guadalajara los enfrentamientos entre “barras” de apoyo de los dos equipos con mayor arraigo en la ciudad: Atlas y Chivas. Lo novedoso del fin de semana fue un enfrentamiento, balazos de por medio, de la policía según las crónicas, fuera y muy lejos del estadio Jalisco.
Un dato más que agrava el estado de derecho es el rompimiento, el lunes por la mañana, de los sellos de clausura que desde el sábado pusieron autoridades tapatías en la escuela Lamar, donde se desarrollaba el concierto de “Damas gratis”. Hasta el momento, ninguna autoridad se dio por aludida.
El saldo fue de treinta heridos luego de que la porra seguidora del equipo Guadalajara saliera del estadio Jalisco y pasara por la escuela, donde se encontraban algunos seguidores del equipo Atlas entre los 800 asistentes.
La rivalidad entres seguidores de Chivas y Atlas no es nueva.
No es nueva la aparición de las barras de apoyo a los diferentes equipos.
No es desconocido que las propias directivas de los equipos de futbol o algunos jugadores facilitan recursos para su sobrevivencia.
No es nuevo que a las autoridades se les escapa de las manos el control de las mismas barras.
El problema es que el conflicto ya trascendió el contexto del estadio Jalisco, que cada vez es más frecuente el enfrentamiento en las calles y el futbol está dejando de ser el ambiente familiar que hubiésemos deseado.
La autoridad no dice presente. Ocupada en preparar los juegos panamericanos del 2011 o en su asamblea estatal del PAN programada para el domingo 16: eso es lo interesante, no la ciudadanía.
Un dato más que agrava el estado de derecho es el rompimiento, el lunes por la mañana, de los sellos de clausura que desde el sábado pusieron autoridades tapatías en la escuela Lamar, donde se desarrollaba el concierto de “Damas gratis”. Hasta el momento, ninguna autoridad se dio por aludida.
El saldo fue de treinta heridos luego de que la porra seguidora del equipo Guadalajara saliera del estadio Jalisco y pasara por la escuela, donde se encontraban algunos seguidores del equipo Atlas entre los 800 asistentes.
La rivalidad entres seguidores de Chivas y Atlas no es nueva.
No es nueva la aparición de las barras de apoyo a los diferentes equipos.
No es desconocido que las propias directivas de los equipos de futbol o algunos jugadores facilitan recursos para su sobrevivencia.
No es nuevo que a las autoridades se les escapa de las manos el control de las mismas barras.
El problema es que el conflicto ya trascendió el contexto del estadio Jalisco, que cada vez es más frecuente el enfrentamiento en las calles y el futbol está dejando de ser el ambiente familiar que hubiésemos deseado.
La autoridad no dice presente. Ocupada en preparar los juegos panamericanos del 2011 o en su asamblea estatal del PAN programada para el domingo 16: eso es lo interesante, no la ciudadanía.


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