Perdemos nuestra capacidad de asombro
No conozco al padre del niño –porque eso era: un niño- pero por la expresión de su rostro, aparecido en la prensa, percibí que la bala que mató al hijo también mató al padre. Acabaron en cierta forma con su vida. Gente cercana a mí, amigos entrañables que han perdido un hijo quedan marcados por el hecho –no en balde Jaime Sabines, el gran poeta chiapaneco, se preguntaba que si es huérfano quien pierde un padre, viudo el que pierde a su pareja, cómo debemos llamar a quien pierde un hijo-. No hay nombre para eso.
Estas terribles pérdidas se agravan más por las condiciones de brutalidad en que sucedieron los hechos. No les ajustará la vida para preguntarse por qué les tocó precisamente a ellos. Más recientemente, otro padre en Sinaloa estará igualmente dolorido.
Respecto del terrible asesinato de la familia en Zapotlán: qué se necesita para cometer ese crimen, ¿ambición?, no lo creo, pocos crímenes tan horrendos habían sucedido en nuestro entorno, aunque hay que reflexionar porque parece que hemos perdido capacidad de asombro.Como si no fuera grave de por sí, el hecho se agrava con que los cabecillas de las bandas de delincuentes eran nada menos que policías judiciales, que, en lugar de proteger atacan. Hace algunos programas expresé que yo no sabía si temía más a los policías que a los malos, me dijeron que qué exagerado era y estos hechos parecen darme la razón: la desgracia es que no puedo optar por los malos, por lo que tengo que concluir que ambos son mierda en diferente recipiente y me disculpo por si hay algún policía decente, que, aunque pocos, debe haber alguno.
De las infortunadas declaraciones del procurador mejor ni comentarlas, pero eso me hace pensar que en esos cuerpos, con un alto grado de certeza, existen redes de corrupción que alcanzan a las cabezas de esos cuerpos, no en balde el propio procurador está señalado como pederasta y que es innegable que se ha maiceado a sus críticos para que se callen, así que si no vengo la siguiente semana: o me despacharon, me invitaron a los tehuacanes o me maicearon. Desde que hablé hace algunas semanas de los malos sueldos de los bajos funcionarios de la procuraduría he intentado en muchas ocasiones ver al procurador, ya hablé con el ayudante del ayudante del ayudante y he esperado esa cita –aunque ya me confesaron de qué quería, que quién era- y al ver que era un simple ciudadano, con tono burlón me han mandado a la china a ver las olimpiadas, aunque debo decir que ya soy conocido como el gordo que quiere ver al procurador, a la mejor no me recibe por mi ostentosa figura. Compadezco a los periodistas que lo quieran entrevistar o a la mejor no me recibe por no ser periodista… puede ser.
Las cúpulas de la oligarquía piden penas más severas. No saben lo que piden y les daré un ejemplo: imaginen por un momento que corren del trabajo a un empleado de los muchos que tienen y verdadera o falsamente los acusa de de que lo secuestraron, ¿estarían tranquilos con que estas autoridades los investigaran siendo ustedes los acusados? Lo dudo mucho.


Meneame
del.icio.us
