Guanajuato y Jalisco, gobiernos unidos por la religión
Ambas notas refieren la forma de gastar dinero de los gobernantes: En León, por ejemplo, en el estado de Guanajuato, el titular del ejecutivo, encabezado por el panista Juan Manuel Oliva, contrató a la empresa "Guadalupe Comunicaciones" para producir y transmitir una telenovela de contenido católico.
En Jalisco, el gobernador también panista Emilio González Márquez destinará más de 38 millones de pesos para la producción y transmisión de la telenovela “Las estúpidas no van al cielo”, cuyo contenido temático se desconoce pero no se requiere de mucho para intuir cuáles serán los contenidos.
En Guanajuato, según la información del periódico A.M., el gobierno estatal se ha negado a informar el monto de los costos de la producción y transmisión de la telenovela que lleva por nombre “Vida Mia” porque asegura que se trata de información confidencial, en un claro gasto discrecional de recursos en el nombre de Dios.
Cabe resaltar que la empresa encargada de la producción llegó a León, Guanajuato (donde por cierto “la vida no vale nada”, según José Alfredo Jiménez) promovida ante el sector empresarial por el arzobispo José Guadalupe Martín Rábago, a quien acompañó el actual gobernador al Vaticano con motivo de su nombramiento.
De Jalisco, es conocida la afiliación católica del gobernador Emilio González Márquez y sí trascendieron los costos para “Las estúpidas no van al cielo”: 38.2 millones de pesos, mismos que se suman a los 67 millones que pagó el gobierno estatal el año pasado a la misma empresa Televisa para la realización del proyecto Espacio 2007.
También el año pasado el gobierno aportó 141 mil pesos para la producción de la telenovela “Destilando Amor” por el simple hecho de que se grabó en el municipio de Tequila.
Ahora, entre los elementos que hicieron decidirse al gobernador de Jalisco para gastar más de 38 millones de pesos se encuentra que además de promover Jalisco como destino turístico también se promoverán “los valores de la familia”.
Dentro de los datos llama la atención también el incremento en gastos de comunicación social, en un 83 por ciento, pues pasaron de 95 millones de pesos en 2007 a 174 millones que se gastarán en el presente año.
La pregunta obligada es si para eso se tensaron tanto las negociaciones en busca del presupuesto y si estamos obligados a compartir la ideología católica de los gobernantes en turno, aunque claro, tendrán la salida fácil de decir que podremos cambiar de canal.
Si esos no son gobiernos mediáticos, quién sabe a quiénes podría enjaretársele ese adjetivo.


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