Por Carlos ENRIGUE ZULOAGA
Guadalajara, Jalisco. Julio 02.- Yo no sé cómo hacen ustedes los periodistas para recibir tantas noticias, ciertas o falsas, y que no les surjan muchas dudas. A mí, conforme voy escuchando o leyendo noticias, me van surgiendo dudas, sobre todo tratándose de notas cuya fuente es el gobierno, que para mí es una fuente inagotable de mentiras.
He visto a muchas gentes de bien que en cuanto se hacen políticos se transforman en sujetos mentirosos. Desde luego que no todo el que está en el gobierno miente, también hay burócratas que en comparación con los primeros son blancas palomas.
Para darles un ejemplo de lo que me pasa he elegido una noticia buenísima: el que es la voz en los anuncios oficiales (que debe de ganar muy buena lana, a juzgar por el número de spots que hace) anunció que en la guerra contra los malos, que por fortuna vamos ganando pero no sabemos con qué marcador, aunque, hay que decirlo, ya llevamos más muertos que los muertos gringos en Iraq, aunque tampoco han dado el score de cuántos malos o buenos han muerto aquí, pues en los anuncios daba la muy buena noticia de que a los malos les han quitado diez y seis mil armas (and counting) y no creo que hayan sido pisponeras… les quitaron pura arma de última generación. Lo que no entiendo es por qué no se las dan a los marines nacionales cuyo almirante se queja de que no tienen armas, a menos de que lo que quiera es dinerito para comprarlas, lo que es lo mismo pero no es igual.
También anunció que se han batido todo los récords mundiales en confiscación de dinerito -en gran parte con ayuda de Ye Gon que, hay que decirlo, cooperó grandemente con la causa-, en principio se dijo que las ganancias se repartirían entre la secretaría de salud, lo que siempre suena políticamente correcto aunque totalmente alejado de la realidad de los seres pedestres que seguimos recibiendo ese pésimo, aunque muy publicitado en los medios, servicio médico.
Las otras dos partes se las darían a la corte y a la procuraduría, para garantizar un juicio justo ya que si fuera inocente le devolverían el dinero. Claro que el juicio se dará si algún día lo traen, lo que no creo se dé en este sexenio. Pero qué bueno que les confisquen la lana, ahí sí duele.
Felicidades a las autoridades porque agarraron muchísima droga y la quemaron, espero que toda junta.
Respecto del número de detenidos hace muy pocas semanas comentamos las disonancias respecto a su número que conforme a las respuestas que me dieron vía transparencia federal (SISI) demostraron que alguna o las dos importantes entidades (procuraduría y judicatura) mienten.
Lo que no dicen, y es lo que me da curiosidad, es saber cosas más divertidas. Es universalmente conocido que los malos tienen pasión y lana para comprar muchas propiedades, tienen muchísimas casas, edificios, ranchos, bodegas y otros inmuebles, incluso han creado una corriente arquitectónica conocida como art-nacó. Sin embargo, de las confiscadas que deben ser miles, también de esas como de Camelia La Tejana nunca más se supo nada. No creo, pero puede ser que se estén preguntando dónde quedó la bolita.
Menos importantes pero con destino igualmente oculto están los vehículos, casi todos de lujo, y si han detenido a más de 15,000 según el procurador y 31,000 según la judicatura federal, pues no es aventurado pensar que han detenido cuando menos un auto por pelado, o sea una media de cuando menos 22,750 vehículos, muchos de ellos de lujo, tan sólo en este gobierno.
En un principio dijeron que serían para nuestras embajadas, de las que dudo tengamos, aun con aviadores, 200 en el mundo y suponiendo les manden 20 coches por embajada, dónde quedarían los otros casi 18,750 que solamente para estacionarse necesitan más de 75 kilómetros. De esos temas, nadita. ¿Alguien los usa?, ¿Los devuelven?
Otro tema donde no se dice nada es en los gadgets a los que son tan aficionados los malos: joyas, aparatos electrónicos, juguetes de moda y demás chuchulucos que lo que demuestra es que la publicidad oficial parece más afán de presumir supuestos logros que decir la verdad, la que siempre les molesta.