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Perfil Político: el final de un sueño en Bucarelli

Por Luis Alberto ALCARAZ
EL ADIOS DE OPACO. Desde antes de tomar posesión de la Secretaría de Gobernación el ex gobernador de Jalisco enfrentó serios y frecuentes rumores en el sentido de que no asumiría el cargo debido a su cuestionado paso por la gubernatura de Jalisco donde dio muestras de una gran intolerancia, rasgo poco recomendable para una persona que sería la encargada del manejo de la política interior del país. Pero valió más el compromiso de Felipe Calderón Hinojosa, quien en el fondo debió tener muy claro que aquel destape tempranero que Ramírez Acuña le brindó en el estado de Jalisco fue clave para ganar la candidatura presidencial del PAN. Felipe Calderón no era el candidato del presidente Vicente Fox Quesada, por eso Francisco Ramírez Acuña preparó la plataforma de lanzamiento desde Jalisco, con tan buen tino que a partir de entonces cambió radicalmente la suerte del michoacano, quien terminó derrotando al candidato de los Fox, el entonces secretario de Gobernación Santiago Creel. Por eso, a pesar del vendaval en contra, Felipe Calderón le entregó la Secretaría de Gobernación a Ramírez Acuña, quien para fortuna de muchos nunca enseñó la mano dura en Bucarelli, pero para desgracia de él mismo sí mostró hasta el cansancio su otra cara, la que le hizo ganarse a pulso el apodo de Opaco Ramírez Acuña. Porque el año que Francisco Ramírez Acuña se pasó en el palacio de Cobián fue tiempo perdido para todos, tal vez porque Ramírez Acuña dedicó gran parte de ese tiempo en meter sus manos en la política de Jalisco, en lugar de dedicarse a trabajar en la política de todo el país. Es obvio que con el relevo de Ramírez Acuña en la Secretaría de Gobernación el más feliz es el gobernador de Jalisco Emilio González Márquez, quien también ha perdido su primer año de gobierno debido a la poderosa presencia de Ramírez Acuña en todas las decisiones importantes de esa entidad.
AL VIEJO ESTILO. Resulta irónico comprobar que pese a que el PAN ya lleva su segundo sexenio en Los Pinos, en la práctica las formas siguen siendo las mismas que por décadas aplicó el PRI. De entrada la salida de Beatriz Zavala de la Secretaría de Desarrollo Social fue presentada como una renuncia voluntaria debido a que la señora había decidido regresar al Congreso y asumir al mismo tiempo un cargo en el nuevo Comité Ejecutivo Nacional del PAN. Sin embargo muy pronto trascendió que en realidad Calderón había decidido la renuncia de Zavala porque sintió que la Sedesol no estaba siendo operada como debía, especialmente durante los días de las inundaciones en Tabasco y Chiapas donde los protagonistas fueron los gobernadores y no el gobierno federal. Hoy sabemos también que al mismo tiempo Calderón había decidido hacer el relevo en la Secretaría de Gobernación, sin embargo éste no pudo ser concretado el mismo día por una pequeña razón: Francisco Ramírez Acuña se negaba a presentar su renuncia, una renuncia a todas luces inesperada para él. Y es que Felipe Calderón lo quiso mandar a Chile, como embajador de México, pero Francisco Ramírez Acuña rechazó la oferta. Por eso ayer a las ocho de la mañana pudo darse el lujo de leer un breve discurso en el que anunciaba su renuncia a la Segob para dedicarse a asuntos personales. Para desgracia de los dos removidos, es vox populi que en este país nadie se da el lujo de presentarle su renuncia al Presidente, mucho menos a dos carteras tan importantes en el arranque del sexenio. Francisco Ramírez Acuña, catalogado en Jalisco como el más priísta de los panistas, tuvo que recurrir a su vieja formación política para resistir de pie el trancazo que su ex ahijado Calderón le propinó, rompiendo sus sueños de ser finalista en la carrera panista por la candidatura presidencial del 2012.
PREPARANDO EL ESQUEMA. Pero precisamente eso es lo que hizo ayer Felipe Calderón Hinojosa con los cambios en las secretarías más importantes del gabinete: proyectar a dos grandes presidenciables que desde ahora empezarán a tejer fino para llegar muy bien posicionados a la antesala de la contienda presidencial. Hoy queda muy claro que el Felipe Calderón ingenuo ya no despacha en Los Pinos. Ese presidente disfrazado de soldadito de chocolate que nos presentaron los caricaturistas políticos ya creció y parece haber tomado un curso intensivo de Maquiavelo Para Avanzados, porque despedir a Francisco Acuña Ramírez de la Secretaría de Gobernación justo después de haber cumplido apenas el primer año de gobierno es una jugada cruel y grosera para quien se atrevió a desafiar al presidente Vicente Fox jugándole la contra en la sucesión presidencial. Para fortuna de Francisco Ramírez Acuña y Felipe Calderón, el presidente Vicente Fox era un mandatario blandito, porque si hubiera tenido la mitad de los arrestos de Carlos Salinas de Gortari lo mínimo que les hubiera tocado por ese madruguete habría sido el destierro, si no es que la destitución y la cárcel. Ahora el propio Felipe Calderón está dejando muy claro que él no es Vicente Fox, que él sí tiene el control del país, y para eso ha puesto a sus dos delfines en las posiciones más importantes del gabinete. Juan Camilo Mouriño en la Secretaría de Gobernación y Ernesto Cordero en la Secretaría de Desarrollo Social son desde ahora los dos proyectos presidenciables de Felipe Calderón, aunque es obvio que el que más le interesa es Juan Camilo Mouriño, visto desde la campaña presidencial como el hombre más cercano a Felipe Calderón.
LAS PERAS DEL OLMO. Es altamente probable que el nombramiento de Ernesto Cordero en la Secretaría de Desarrollo Social sea muy atinado, especialmente porque su perfil es más técnico que político. En cambio la llegada de Juan Camilo Mouriño ya es vista por los analistas como una jugada prematura de Felipe Calderón, porque una cosa es operar desde Los Pinos con todo el respaldo del presidente y otra muy distinta hacerlo abiertamente desde la Secretaría de Gobernación. Si algo hizo perfectamente bien Francisco Ramírez Acuña durante el primer año de Felipe Calderón fue convertir a la Segob en un pararrayos que desviaba cualquier descarga hacia Los Pinos. Instalado en su papel de “tírenle al negro”, Ramírez Acuña sólo sirvió para recibir golpe tras golpe, mientras Juan Camilo Mouriño hacía el trabajo político verdadero desde la antesala de la oficina presidencial. Ahora el español nacionalizado mexicano tendrá que operar a la luz del sol, lejos de la sombra de Los Pinos, asumiendo el desgaste natural que esa dependencia implica. Por lo tanto es altamente posible que llegue terriblemente desfigurado al 2012, poniendo en riesgo el proyecto transexenal de Felipe Calderón. Precisamente por eso, por ser visto desde ahora como el delfín de Felipe Calderón, Juan Camilo Mouriño tendrá por delante cuatro años muy complicados, recibiendo fuego amigo y fuego enemigo. Porque es obvio que Francisco Ramírez Acuña no se regresará a Guadalajara a tejer chambritas, sino a buscar la forma de cobrar venganza. Máxime que está convencido de que conoce la fórmula para derrotar al Presidente cuando se trata de la sucesión presidencial. Tal vez habría hecho bien Ramírez Acuña en entender que Felipe Calderón no es Fox y que le hubiera convenido irse cuatro años a Chile, pero es evidente que salió de Bucarelli sin saber que la venganza es un plato que se disfruta más cuando está frío.


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Un Comentario »

  1. Abel Hernández — 22-01-2008 - 14:17:49 GMT -7

    ¿Ya se fue OPACO?

    ¡Entonces existe Dios!

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