La peor imagen de la administración tras la Gubernamentada
Guadalajara, Jalisco. Mayo 5.- El tema sigue en los medios de comunicación, a nivel nacional apenas cumplió una semana y será difícil que se sostenga, pero en Jalisco, contrario a lo esperado, tiene un mes en las primeras planas y los funcionarios no saben cómo bajarlo.
Muy por el contrario, tanto las autoridades civiles como eclesiásticas abonan al tema de la macrolimosna y la mentada del gobernador como si fuera un tema menor y no un acto que marcará este sexenio, aún y cuando apenas ha transcurrido apenas una quinta parte.
Las encuestas dicen que Emilio González Márquez se encuentra en el nivel más bajo de su popularidad desde que asumió el cargo, según números publicados por el periódico Mural: para el 58 por ciento de los entrevistados, el comportamiento del Gobernador los ha decepcionado, así como para el 40 por ciento la opinión que tienen del Mandatario estatal ha empeorado desde el inicio de su gobierno hasta hoy, además el 55 por ciento considera que a Emilio González no le interesa lo que opinan los jaliscienses de él y su Gobierno.
Y el problema es que no ven por dónde pueda superar el escollo.
Para el secretario general de gobierno, Fernando Guzmán Pérez Peláez, la situación ya está salvada y se trata de “una página que no es de presumir”. Pero decir que ya está salvada puede ser una negación de la realidad, como cerraron los ojos cuando dijeron que los inconformes eran unos poquitos y los de siempre.
En la misma encuesta el cardenal Juan Sandoval Iñiguez ha sido arrastrado por la mala imagen: el 39 por ciento tiene una imagen desfavorable de su persona, cuando en semana santa, hace un mes precisamente, la imagen desfavorable era de apenas un once por ciento.
Pero a pesar de ello, el fin de semana Sandoval Iñiguez le abonó al conflicto al señalar en torno a la separación Iglesia-Estado que “estamos separados y no separados, los que proveen al Estado, proveen a la Iglesia, somos los mismos. Claro, claro, cada araña con su hebra, cada institución tiene sus autoridades, sus propias finalidades, ellos no nombran obispos, tampoco yo nombro diputados ni gobernadores ni nada”.
Declaración muy parecida a una muy reciente de su ronco pecho, en la que criticaba a los diputados y regidores porque únicamente eran capaces de ponerse de acuerdo en cuestiones de dinero.
Muy por el contrario, tanto las autoridades civiles como eclesiásticas abonan al tema de la macrolimosna y la mentada del gobernador como si fuera un tema menor y no un acto que marcará este sexenio, aún y cuando apenas ha transcurrido apenas una quinta parte.
Las encuestas dicen que Emilio González Márquez se encuentra en el nivel más bajo de su popularidad desde que asumió el cargo, según números publicados por el periódico Mural: para el 58 por ciento de los entrevistados, el comportamiento del Gobernador los ha decepcionado, así como para el 40 por ciento la opinión que tienen del Mandatario estatal ha empeorado desde el inicio de su gobierno hasta hoy, además el 55 por ciento considera que a Emilio González no le interesa lo que opinan los jaliscienses de él y su Gobierno.
Y el problema es que no ven por dónde pueda superar el escollo.
Para el secretario general de gobierno, Fernando Guzmán Pérez Peláez, la situación ya está salvada y se trata de “una página que no es de presumir”. Pero decir que ya está salvada puede ser una negación de la realidad, como cerraron los ojos cuando dijeron que los inconformes eran unos poquitos y los de siempre.
En la misma encuesta el cardenal Juan Sandoval Iñiguez ha sido arrastrado por la mala imagen: el 39 por ciento tiene una imagen desfavorable de su persona, cuando en semana santa, hace un mes precisamente, la imagen desfavorable era de apenas un once por ciento.
Pero a pesar de ello, el fin de semana Sandoval Iñiguez le abonó al conflicto al señalar en torno a la separación Iglesia-Estado que “estamos separados y no separados, los que proveen al Estado, proveen a la Iglesia, somos los mismos. Claro, claro, cada araña con su hebra, cada institución tiene sus autoridades, sus propias finalidades, ellos no nombran obispos, tampoco yo nombro diputados ni gobernadores ni nada”.
Declaración muy parecida a una muy reciente de su ronco pecho, en la que criticaba a los diputados y regidores porque únicamente eran capaces de ponerse de acuerdo en cuestiones de dinero.


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