PEMEX: la entidad más corrupta, pero tiene sus ventajas
Por CARLOS ENRIGUE ZULOAGA
Guadalajara, Jalisco. Mayo 07.- Platicando acerca de la reforma energética que está próxima a ser debatida por los “máximos” cerebros de nuestra dolorida patria, un amigo me hizo notar una situación que no se me había ocurrido. El agradecimiento que debe tener el pueblo de México con el sindicato petrolero. La verdad me sorprendió por lo que de inmediato me lancé a comunicarle, por si no lo sabía, que no hay entidad en nuestro país más corrupta que el referido sindicato, a lo más hay otra igual de corrupta que éste que es la administración de Pemex, pero más corrupta no.
Desde los tiempos en que la oscuridad gobernaba el país y a la llegada de la luminosidad, la putrefacción de ambas entidades ha ido in crecendo, y parece ir aumentando, ya que los referidos cuerpos no creen que con honradez se haga más de lo que han hecho. Dicen que como lo han hecho, así les ha ido bien.
Tienes razón en todo, me dijo mi amigo, pero olvidas otra cosa: se trata del sindicato más ineficiente del mundo y eso es una ventaja para los mexicanos. Si el sindicato hubiera sido eficiente, hubieran extraído de los pozos hasta el último litro de petróleo, por fortuna no lo hicieron así. Fueron tan incapaces que, según lo dijo el ingeniero Cárdenas, dejaron mucho petróleo en los pozos explotados, por lo que podemos perfectamente iniciar una segunda vuelta de extracción y lo haremos, de seguro, tan mal que dejaremos restos para una tercera vuelta. Si en lugar de Pemex la extracción la hubiera hecho la Shell o nuestros futuros amos de Repsol ya los hubieran dejado secos. Para que vean que no es todo negativo.
Claro que en cualquier país civilizado, que el nuestro no lo es, preguntarían si no se puede actuar contra los despojadores y la respuesta sería afirmativa y actuarían contra ellos. En los países subdesarrollados como México preferimos ignorarlos y sencillamente le damos la vuelta a la hoja.
Un tema que impresiona mucho a quienes llegan a las presidencias municipales es el costo de las indemnizaciones laborales. Todos quedan impactados, el caso más reciente tuvo lugar en Zapopan donde los tribunales ordenaron reinstalar a 6 trabajadores que habían corrido durante la administración de don José Cornelio Ramírez Acuña (hace ocho años) y a los que la actual tendrá que pagarles arriba de treinta milloncejos, lo que se libraron de hacer Macedonio y Zamora.
Y es que cada administración que llega mete a sus cuates, o si se quiere a personal capacitado (por definición el que está en el puesto es incapaz y por tanto hay que correrlo) ya que, si no, no puede entrar el capaz.
De los corridos, unos se arreglan y otros demandan, a los primeros hay que pagarles ahora lo que les toca de indemnización porque, hay que decirlo, casi siempre se trata de despidos injustificados o de despedidos en ataques de furia de los directores. Esto sirve para que la oposición acuse, con frase muy usada, al pequeño tlatoani de “fustigar” a los trabajadores, aunque de cierto yo no he sabido de ninguno al que agarren a cuartazos que eso significa fustigar.
Los que no se arreglan porque creen que tienen razón, o porque piden más lana, o por necios, se esperan y, años después, haciendo honor a la justicia expedita, el tribunal de argüendaje y escalafón (que tiene un quehaceral endemoniado) dicta resolución en la mayoría de los casos a favor del trabajador porque en la mayoría de las veces la tienen y, después de muchos años, amparos y machincuepas, llega el momento en que hay que pagar y pagan quejándose amargamente de que todos los juicios laborales se pierden.
Lo curioso es que esto sucede en todos los ayuntamientos que conozco y todos llegan y despiden bajo el antiquísimo principio jurídico de “que el que venga atrás que arrié”.
Desde los tiempos en que la oscuridad gobernaba el país y a la llegada de la luminosidad, la putrefacción de ambas entidades ha ido in crecendo, y parece ir aumentando, ya que los referidos cuerpos no creen que con honradez se haga más de lo que han hecho. Dicen que como lo han hecho, así les ha ido bien.
Tienes razón en todo, me dijo mi amigo, pero olvidas otra cosa: se trata del sindicato más ineficiente del mundo y eso es una ventaja para los mexicanos. Si el sindicato hubiera sido eficiente, hubieran extraído de los pozos hasta el último litro de petróleo, por fortuna no lo hicieron así. Fueron tan incapaces que, según lo dijo el ingeniero Cárdenas, dejaron mucho petróleo en los pozos explotados, por lo que podemos perfectamente iniciar una segunda vuelta de extracción y lo haremos, de seguro, tan mal que dejaremos restos para una tercera vuelta. Si en lugar de Pemex la extracción la hubiera hecho la Shell o nuestros futuros amos de Repsol ya los hubieran dejado secos. Para que vean que no es todo negativo.
Claro que en cualquier país civilizado, que el nuestro no lo es, preguntarían si no se puede actuar contra los despojadores y la respuesta sería afirmativa y actuarían contra ellos. En los países subdesarrollados como México preferimos ignorarlos y sencillamente le damos la vuelta a la hoja.
Un tema que impresiona mucho a quienes llegan a las presidencias municipales es el costo de las indemnizaciones laborales. Todos quedan impactados, el caso más reciente tuvo lugar en Zapopan donde los tribunales ordenaron reinstalar a 6 trabajadores que habían corrido durante la administración de don José Cornelio Ramírez Acuña (hace ocho años) y a los que la actual tendrá que pagarles arriba de treinta milloncejos, lo que se libraron de hacer Macedonio y Zamora.
Y es que cada administración que llega mete a sus cuates, o si se quiere a personal capacitado (por definición el que está en el puesto es incapaz y por tanto hay que correrlo) ya que, si no, no puede entrar el capaz.
De los corridos, unos se arreglan y otros demandan, a los primeros hay que pagarles ahora lo que les toca de indemnización porque, hay que decirlo, casi siempre se trata de despidos injustificados o de despedidos en ataques de furia de los directores. Esto sirve para que la oposición acuse, con frase muy usada, al pequeño tlatoani de “fustigar” a los trabajadores, aunque de cierto yo no he sabido de ninguno al que agarren a cuartazos que eso significa fustigar.
Los que no se arreglan porque creen que tienen razón, o porque piden más lana, o por necios, se esperan y, años después, haciendo honor a la justicia expedita, el tribunal de argüendaje y escalafón (que tiene un quehaceral endemoniado) dicta resolución en la mayoría de los casos a favor del trabajador porque en la mayoría de las veces la tienen y, después de muchos años, amparos y machincuepas, llega el momento en que hay que pagar y pagan quejándose amargamente de que todos los juicios laborales se pierden.
Lo curioso es que esto sucede en todos los ayuntamientos que conozco y todos llegan y despiden bajo el antiquísimo principio jurídico de “que el que venga atrás que arrié”.


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