Gritos y susurros: "Tubo"
POR Gilberto RAMOS CAMACHO
Guadalajara, Jalisco.- mayo 08. Lo vi por primera ocasión cuando trasponía la niñez para ingresar a la adolescencia. Claro que hace muchos años, los del romanticismo allá en el desaparecido estadio (se le llamaba parque) de Oblatos o Martínez Sandoval. Siempre pulcro con su indumentaria negra que por mucho tiempo fue su característica. Quizá pudo ser en un partido contra Necaxa en donde estaba otro portero que también vestía de negro, Jorge Morelos. En esos tiempos eran porteros verdaderamente serios, no se vestían como danzantes. Confieso que me impresionó la prestancia de Jaime David Gómez Munguía, fue una imagen inicial que con el correr del tiempo la confirmé en su transcurrir no sólo en el Guadalajara sino en la selección nacional. Casi puedo asegurar que esa impresión inicial se compara con la que recibí el domingo pasado a las diez de la mañana para informarme sobre su fallecimiento que por momentos no lo creí. Son de las noticias que uno se rehusa a aceptar y transmitirlas. Son esas que no se quieren ganar y tener la primicia porque no alcanza el entendimiento a darles cabida. Con el tiempo y gracias a las circunstancias lo traté, incluso conviví, con la facultad que me permitió convencerme que era pasional, exageradamente enamorado de sus Chivas con las que vivió siete campeonatos como protagonista principal. Nunca supe porque nadie me lo contó, el origen del apodo de “Tubo”, supongo que por su estatura y delgadez, lo que le acomodó y pasó a ser su segundo nombre quedándome la impresión de que lo adoptó con cariño. Nunca le dije “Tubo”, siempre le referí Jaime por la confianza que me dispensó. Fue meticuloso quizá adelantado a su época porque contrario a los futbolistas actuales que son desparpajados y desorganizados, él tenía registrado cuando debutó, contra quien, incluso quien le hizo el primer gol en su carrera.
POSTIGUILLO.- Nuestra mayor gloria no consiste en no fracasar nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos.- Confucio.
POSTIGUILLO.- Nuestra mayor gloria no consiste en no fracasar nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos.- Confucio.
En una colonia dedicada a los deportistas hay una calle que dice en la placa “Jaime “Tubo” Gómez” en su honor, pero no se refiere al destacado futbolista, es porque fue un extraordinario voleibolista de esos que bien pueden jugar en cualquier parte del planeta. Así surgieron las facultades que le convirtieron en gran portero, el que cumplió con el equipo que fue de sus amores en donde culminó un ciclo que le llevó a vestir otras camisetas y ante las protestas de los seguidores rojiblancos, tuvo que emigrar para enrolarse con Jabatos de Nuevo León, los progenitores de actuales Tigres. Parecía eterno y tenía facultades para lograrlo pero es algo impropio para el ser humano que necesariamente tiene que cumplir con el mandato supremo del nacimiento, la reproducción y el tributo de la muerte. Alcanzó a relatar la historia del Guadalajara en un libro, nadie como él sabía cómo fue el crecimiento de un equipo con el que contribuyó a convertirlo en grande. Antes que él emprendieron el viaje Héctor Hernández, Panchito Flores, Juan Jasso, Raúl “Pina” Arellano, Nacho Salas y Pepe Martínez. Muchos de sus compañeros estuvieron para darle la despedida, todos los que dieron muchas vueltas olímpicas festejando coronaciones, en la época irrepetible en el chiverío, porque ya no serán los mismos. Jaime se fue pero su huella será imborrable. Quizá habrá quien intente superarlo y estará en su derecho, pero su pasión y amor a los colores serán la enseñanza posiblemente eterna.
CUCHICHEO.- No mires nunca de donde vienes, sino a donde vas.- Beaumarchais.
CUCHICHEO.- No mires nunca de donde vienes, sino a donde vas.- Beaumarchais.


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