Incongruencias de la presumida transparencia universitaria
Guadalajara, Jalisco. Junio 03.- La historia, con su respectivo desenlace, es la siguiente: 1.- Enrique Sánchez Ruiz, pionero en las investigaciones del campo de la comunicación, es nombrado ombudsman de los medios de la Universidad de Guadalajara.
2.- Radio Universidad deja de informar adecuadamente la mentada que recibe el gobernador del Estado, Emilio González Márquez, en su visita al Centro Universitario de los Lagos.
3.- El ombudsman recibe seis quejas de mismo número de radioescuchas y emite una recomendación, la primera, en la que sugiere una disculpa pública de Radio Universidad porque en sus noticiarios no se dio esa cobertura que los otros medios sí realizaron.
4.- Nace una polémica entre funcionarios de la Universidad de Guadalajara sobre la forma en que se enteraron otros medios de comunicación de la recomendación, no sobre si se cumplió con la libertad de prensa, sino por qué se enteraron esos medios.
5.- Enrique Sánchez Ruiz considera que la respuesta que obtuvo, de no aceptar la recomendación, demostró que la UdeG aún no está lista para este tipo de intervenciones y renuncia al cargo.
Motivados por esta historia, diez académicos de la Universidad de Guadalajara, publican un desplegado en medios de comunicación impresos en los que ponen de manifiesto la ”serias incongruencias” entre la transparencia presumida y la práctica desarrollada en los medios de comunicación universitarios
La mayoría de ellos involucrados en investigación sobre estudios de la comunicación, plantean una “serie de reflexiones e interrogantes sobre el estado que guardan las políticas de comunicación en nuestra casa de estudios”.
Cuestionan también el nombramiento del nuevo ombudsman, quien sustituye a Sánchez Ruiz y trabajará desde la ciudad de México, con lo que descalifican el trabajo de los miembros de la comunidad universitaria local.
Más allá del desplegado, lo cierto es que las medidas correctivas y la exhibición del caso corre por la presión que hicieron medios de comunicación externos, más que por motu propio y el deseo de corregir la plana.
Queda además, en el fondo, la pregunta de si los medios universitarios estaban preparados para un ombudsman y si no querían que los reglamentaran para qué nombraron a un académico de la talla de Sánchez Ruiz.
En el contexto, la forma en que se ha tratado la información del gobernador del estado evidencia un deseo mayor por quedar bien con el poder ejecutivo y cuidar la relación personal con Emilio González Márquez antes que aplicar las tan cacareadas políticas de transparencia.
La historia cierra con la imposición de una persona en calidad de hacer lo que le digan que haga. Lamentablemente.
2.- Radio Universidad deja de informar adecuadamente la mentada que recibe el gobernador del Estado, Emilio González Márquez, en su visita al Centro Universitario de los Lagos.
3.- El ombudsman recibe seis quejas de mismo número de radioescuchas y emite una recomendación, la primera, en la que sugiere una disculpa pública de Radio Universidad porque en sus noticiarios no se dio esa cobertura que los otros medios sí realizaron.
4.- Nace una polémica entre funcionarios de la Universidad de Guadalajara sobre la forma en que se enteraron otros medios de comunicación de la recomendación, no sobre si se cumplió con la libertad de prensa, sino por qué se enteraron esos medios.
5.- Enrique Sánchez Ruiz considera que la respuesta que obtuvo, de no aceptar la recomendación, demostró que la UdeG aún no está lista para este tipo de intervenciones y renuncia al cargo.
Motivados por esta historia, diez académicos de la Universidad de Guadalajara, publican un desplegado en medios de comunicación impresos en los que ponen de manifiesto la ”serias incongruencias” entre la transparencia presumida y la práctica desarrollada en los medios de comunicación universitarios
La mayoría de ellos involucrados en investigación sobre estudios de la comunicación, plantean una “serie de reflexiones e interrogantes sobre el estado que guardan las políticas de comunicación en nuestra casa de estudios”.
Cuestionan también el nombramiento del nuevo ombudsman, quien sustituye a Sánchez Ruiz y trabajará desde la ciudad de México, con lo que descalifican el trabajo de los miembros de la comunidad universitaria local.
Más allá del desplegado, lo cierto es que las medidas correctivas y la exhibición del caso corre por la presión que hicieron medios de comunicación externos, más que por motu propio y el deseo de corregir la plana.
Queda además, en el fondo, la pregunta de si los medios universitarios estaban preparados para un ombudsman y si no querían que los reglamentaran para qué nombraron a un académico de la talla de Sánchez Ruiz.
En el contexto, la forma en que se ha tratado la información del gobernador del estado evidencia un deseo mayor por quedar bien con el poder ejecutivo y cuidar la relación personal con Emilio González Márquez antes que aplicar las tan cacareadas políticas de transparencia.
La historia cierra con la imposición de una persona en calidad de hacer lo que le digan que haga. Lamentablemente.


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