Falta de respuesta, Única Sorpresa en la ola de violencia
Guadalajara, Jalisco. Junio 20.- La violencia alcanzó a Jalisco y no es para sorprender a nadie. Debido a la lucha que se libra contra el narcotráfico en algún momento ocurriría.
Se suman hasta el momento un asesinato masivo de abogados, en su propia oficina, en Guadalajara; un enfrentamiento en Puerto Vallarta, entre militares y supuestos narcotraficantes; la detención de un convoy cargado de armas en Zapopan y, los más recientes, una granadas en pleno estacionamiento de la secretaría de seguridad del estado que mató a una persona e hirió a dos más.
La psicosis colectiva también era de esperarse, el tema está en todos lados y la conclusión es, precisamente que tendría que llegar esta ola de violencia.
Lo que sorprende es la actitud de las autoridades, que, nuevamente, reaccionan tarde.
Más sorprende aún que el propio secretario de seguridad, Luis Carlos Nájera Gutiérrez, no se encuentre en el estado y ni siquiera haya hecho el intento por regresar: su justificación es que está tomando un curso en el extranjero. ¿Para qué?, ¿por qué él y no los subalternos?, ¿qué no era ya una persona preparada? ¿O quieren dejar ver que más de algún funcionario de Jalisco está coludido con el hampa organizada?
.Ninguna reunión con el gabinete de seguridad para tomar medidas por parte del gobernador del estado, Emilio González Márquez, quien no se presentó ni siquiera al velorio del policía fallecido por el granadazo.
El secretario de gobierno, Fernando Guzmán Pérez Peláez asegura que Jalisco está “tranquilo y estable”. ¿De veras, o quieren acabar el problema por decreto?.
Una vez más, las autoridades quedaron rebasadas, muy chiquitas para el tamaño de Jalisco y su única acción se reduce a intentar desviar la atención con filtraciones de un libro que se publicó hace dos años donde se involucra con el narcotráfico al excandidato a la gubernatura, Arturo Zamora, y al diputado local Jorge Arana Arana, ambos del PRI, por supuesto.
Lejos de actuar, para eso les dio la imaginación.
Se suman hasta el momento un asesinato masivo de abogados, en su propia oficina, en Guadalajara; un enfrentamiento en Puerto Vallarta, entre militares y supuestos narcotraficantes; la detención de un convoy cargado de armas en Zapopan y, los más recientes, una granadas en pleno estacionamiento de la secretaría de seguridad del estado que mató a una persona e hirió a dos más.
La psicosis colectiva también era de esperarse, el tema está en todos lados y la conclusión es, precisamente que tendría que llegar esta ola de violencia.
Lo que sorprende es la actitud de las autoridades, que, nuevamente, reaccionan tarde.
Más sorprende aún que el propio secretario de seguridad, Luis Carlos Nájera Gutiérrez, no se encuentre en el estado y ni siquiera haya hecho el intento por regresar: su justificación es que está tomando un curso en el extranjero. ¿Para qué?, ¿por qué él y no los subalternos?, ¿qué no era ya una persona preparada? ¿O quieren dejar ver que más de algún funcionario de Jalisco está coludido con el hampa organizada?
.Ninguna reunión con el gabinete de seguridad para tomar medidas por parte del gobernador del estado, Emilio González Márquez, quien no se presentó ni siquiera al velorio del policía fallecido por el granadazo.
El secretario de gobierno, Fernando Guzmán Pérez Peláez asegura que Jalisco está “tranquilo y estable”. ¿De veras, o quieren acabar el problema por decreto?.
Una vez más, las autoridades quedaron rebasadas, muy chiquitas para el tamaño de Jalisco y su única acción se reduce a intentar desviar la atención con filtraciones de un libro que se publicó hace dos años donde se involucra con el narcotráfico al excandidato a la gubernatura, Arturo Zamora, y al diputado local Jorge Arana Arana, ambos del PRI, por supuesto.
Lejos de actuar, para eso les dio la imaginación.


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del.icio.us

El problema no son los problemas. El verdadero problema es la incapacidad de entenderlos, de interpretarlos, de resolverlos.
Que tristeza de Guadalajara, que tristeza de Jalisco, que tristeza la incapacidad de sus gobernantes. Pero entonces ¿qué pensar de quienes los ratificaron por 3er sexenio consecutivo en el poder?
Primero se eligió a un monumento a la incapacidad, luego a un auténtico rudo y ahora a un católico dogmático deboto, pío, dadivoso y lépero, que encima se encuentra acompañado por un neo meteorólogo fallido.
Estamos llenos de problemas, Jalisco pierde a pasos agigantados importancia nacional. La producción decae y en consecuencia el empleo. Incluso de nada sirvió ser la sede del "destape" del delfín presidencial actual en Los Pinos.
Guadalajara por su parte, carente de un plan urbano, crece desordenada, sucia, fea y hasta maloliente en ciertas areas.
La corrupción gubernamental, campea abiertamente en la obra pública, mientras la violencia alcanza de nuevo niveles que parecían erradicados.
Y quieren saber, ¿nuestras autoridades? ¿dónde están?
La respuesta es muy simple, mientras Luis Carlos Nájera, lo mas seguro es que esté tomando un curso de meteorología para corregir los evidentes desaciertos de Fernando Guzmán Pérez Peláez al respecto, el resto de nuestro gobernantes, debe estar sometido a un intenso retiro espiritual, rogándole a Dios nuestro Señor que envíe su espíritu para iluminar a su eminencia, "el Jefe" Juan Sandoval Iñiguez" para que les entregue sus nuevas instrucciones para el gobierno de Jalisco.