Qué tristeza de Guadalajara, que tristeza de Jalisco
Por Alfredo DON OLIVERA
Guadalajara, Jalisco. Junio 25.- Luego de revisar los últimos acontecimientos en Jalisco, Alfredo Don envía una opinión que tiene que ver mucho con el escenario político de Jalisco, permeado por un descrédito generalizado en las instituciones y que evidencia una falta de capacidad de las autoridades, sean electas o sean de designación.
Aquí sus opiniones: “el problema no es el problema. El verdadero problema es la incapacidad de entenderlos, de interpretarlos, de resolverlos.
Qué tristeza de Guadalajara, qué tristeza de Jalisco, qué tristeza la incapacidad de sus gobernantes. Pero entonces ¿qué pensar de quienes los ratificaron por tercer sexenio consecutivo en el poder?
Primero se eligió a un monumento a la incapacidad, luego a un auténtico rudo y ahora a un católico dogmático devoto, pío, dadivoso y lépero, que encima se encuentra acompañado por un neo meteorólogo fallido.
Estamos llenos de problemas, Jalisco pierde a pasos agigantados importancia nacional. La producción decae y en consecuencia el empleo. Incluso de nada sirvió ser la sede del "destape" del delfín presidencial actualmente en Los Pinos.
Guadalajara por su parte, carente de un plan urbano, crece desordenada, sucia, fea y hasta maloliente en ciertas áreas.
La corrupción gubernamental campea abiertamente en la obra pública, mientras la violencia alcanza de nuevo niveles que parecían erradicados.
¿Y quieren saber?, ¿nuestras autoridades? ¿dónde están?
La respuesta es muy simple, mientras Luis Carlos Nájera, lo más seguro es que esté tomando un curso de meteorología para corregir los evidentes desaciertos de Fernando Guzmán Pérez Peláez al respecto, el resto de nuestro gobernantes debe estar sometido a un intenso retiro espiritual, rogándole a Dios nuestro Señor que envíe su espíritu para iluminar a su eminencia, "el Jefe" Juan Sandoval Iñiguez" para que les entregue sus nuevas instrucciones para el gobierno de Jalisco.
Aquí sus opiniones: “el problema no es el problema. El verdadero problema es la incapacidad de entenderlos, de interpretarlos, de resolverlos.
Qué tristeza de Guadalajara, qué tristeza de Jalisco, qué tristeza la incapacidad de sus gobernantes. Pero entonces ¿qué pensar de quienes los ratificaron por tercer sexenio consecutivo en el poder?
Primero se eligió a un monumento a la incapacidad, luego a un auténtico rudo y ahora a un católico dogmático devoto, pío, dadivoso y lépero, que encima se encuentra acompañado por un neo meteorólogo fallido.
Estamos llenos de problemas, Jalisco pierde a pasos agigantados importancia nacional. La producción decae y en consecuencia el empleo. Incluso de nada sirvió ser la sede del "destape" del delfín presidencial actualmente en Los Pinos.
Guadalajara por su parte, carente de un plan urbano, crece desordenada, sucia, fea y hasta maloliente en ciertas áreas.
La corrupción gubernamental campea abiertamente en la obra pública, mientras la violencia alcanza de nuevo niveles que parecían erradicados.
¿Y quieren saber?, ¿nuestras autoridades? ¿dónde están?
La respuesta es muy simple, mientras Luis Carlos Nájera, lo más seguro es que esté tomando un curso de meteorología para corregir los evidentes desaciertos de Fernando Guzmán Pérez Peláez al respecto, el resto de nuestro gobernantes debe estar sometido a un intenso retiro espiritual, rogándole a Dios nuestro Señor que envíe su espíritu para iluminar a su eminencia, "el Jefe" Juan Sandoval Iñiguez" para que les entregue sus nuevas instrucciones para el gobierno de Jalisco.


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